Agua y Clima: un vínculo indiscutible

El crecimiento de la economía mundial en los dos últimos siglos, soportado en el uso intensivo de combustibles fósiles como el carbón y el petróleo, ha traído como consecuencia la emisión a la atmósfera de grandes cantidades de dióxido de carbono, metano y otros gases denominados Gases de Efecto Invernadero (GEI). Estas emisiones han contribuido con el incremento de la temperatura del planeta y, con ello, al cambio climático con efectos en la economía, la disponibilidad del recurso hídrico y el bienestar de la población.


De acuerdo con el Quinto Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) es probable que al final de este siglo se presente un aumento de 1°C a 2°C en la temperatura media mundial en relación con el nivel de 1990.

Según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) en Colombia se han presentado aumentos de temperatura media en superficie entre 0,4°C y 1°C durante el período 1901 y 2012.

En la 21a Cumbre de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP21), en París, se reconoció que los efectos del cambio climático son de alcance mundial, de una escala sin precedentes y potencialmente irreversibles para el planeta si no se toman medidas drásticas desde hoy. Así mismo, en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS 13: Acción por el clima) y en otras agendas como la OCDE, se reconoce el cambio climático como uno de los mayores desafíos actuales que supone una presión adicional para nuestras sociedades y el medio ambiente.

La conexión entre clima y agua es indiscutible pues somos conscientes del impacto de fenómenos como el cambio climático y la variabilidad climática en la disponibilidad del recurso hídrico necesario para la preservación de la biodiversidad, el bienestar de las comunidades y la generación de energía. En 2016, el 90,34% de nuestra energía fue producida con hidroelectricidad y la matriz eléctrica de Colombia se sustenta en el amplio potencial hídrico del territorio nacional.

Conscientes de la vulnerabilidad del agua a las variaciones climáticas, potenciadas por el cambio climático, y dada la relevancia de este asunto en el negocio de generación de energía, desarrollamos acciones como la medición de nuestras huella carbono y huella hídrica, el uso eficiente de los recursos, la protección integral del recurso hídrico y de las cuencas afluentes a nuestras centrales, entre otras.

¿Qué es variabilidad climática?

Existe una diferencia entre variabilidad climática y cambio climático. La variabilidad climática se presenta cuando con cierta frecuencia un fenómeno genera un comportamiento anormal del clima, pero es un fenómeno temporal y transitorio. El cambio climático, como se mencionó antes denota un proceso que no es temporal y que puede verificarse en el tiempo revisando datos climáticos como, por ejemplo, la temperatura.

Los eventos conocidos como "El Niño" y su fase opuesta "La Niña" son la mayor señal de variabilidad climática en la franja tropical del océano Pacifico, cada cierto número de años aparecen aguas superficiales relativamente más cálidas (El Niño) o más frías (La Niña) de lo normal. En Colombia, "El Niño" se expresa con la reducción de lluvias y aumento de temperaturas y “La Niña” se caracteriza por aumento de las lluvias y reducción de temperaturas en la mayor parte del territorio nacional.

Por ello le apostamos a la generación de energía eléctrica con fuentes renovables que generen bajas emisiones de CO2. Dado el amplio potencial del país, es necesario mantener el protagonismo de la hidroelectricidad complementada con otras fuentes como la eólica, la solar, la biomasa, la geotérmica; atendiendo criterios de confiabilidad y eficiencia en armonía con el desarrollo social y la protección ambiental.

MDL: instrumento económico que contribuye con la conservación

Desarrollamos acciones que incentiven el cuidado del planeta, por eso estudiamos nuestra huella de carbono y nos adherimos a iniciativas globales para contrarrestar los efectos negativos del cambio climático. En este camino, los Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL) son una de nuestras estrategias.

Los MDL son un procedimiento contemplado desde el Protocolo de Kioto en el cual los países desarrollados apoyan diferentes iniciativas que contribuyen a evitar o reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en los países en vía de desarrollo a cambio de Certificados de Reducción de Emisiones de Carbono (CER’s), que tienen como objetivo el cuidado del ambiente.

En este proceso ya hemos avanzado y nuestro más reciente logro fue el registro como MDL de las centrales hidroeléctricas Sogamoso (Santander) y Amoyá (Tolima), ante la Convención Marco de Cambio Climático de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Esto nos ratifica como una empresa comprometida con la reducción de GEI a escala nacional e internacional, con resultados ampliamente satisfactorios que aportan al cumplimiento de la COP21.

Conoce más haciendo clic en los siguientes íconos:


Mecanismos de Desarrollo Limpio

Los MDL fueron diseñados por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), en el Protocolo de Kioto, buscando que los países en vía de desarrollo pudieran desplegar proyectos de energía limpia evitando la generación de emisiones de CO2 a cambio de Certificados de Reducción de Emisiones de Carbono (CER’s). Con la energía eléctrica se evita la generación con combustibles fósiles y en su lugar, se motiva el uso de fuentes renovables o de energía limpia.

Para que un proyecto pueda ser postulado para ser calificado como MDL, se debe cumplir con un procedimiento de trámite exhaustivo y complejo, que incluye varias etapas, entre ellas:

  1. Identificación: analizar si el proyecto en realidad puede contribuir con la reducción de emisiones.
  2. Viabilidad financiera: evaluación desde lo financiero para examinar las barreras antes de ser ejecutado en el mercado.

De esta manera, los proyectos que cumplen con criterios ambientales y financieros son candidatos potenciales a ser MDL e inician un procedimiento con un auditor externo para validar el cumplimiento de los requisitos y determinar si el proyecto puede ser postulado. Completado el proceso de postulación, un comité de la ONU evalúa el proyecto y finalmente decide si cumple o no, con todos los requisitos para registrarlo como MDL.

A partir del registro de proyectos se empieza a generar CER’s en la medida en que el proyecto empiece a producir energía limpia. Estos certificados son comercializados en el “mercado del carbono” y con su venta se respalda el proceso y se impulsan nuevas iniciativas.

Mercado de carbono

Como todo mercado, en el de carbono hay oferta y demanda: la oferta resulta de los proyectos que se registren como MDL y la demanda es la obligación de los países industrializados (como se señala en el Protocolo de Kioto) de reducir las emisiones de carbono. Los países industrializados que más utilicen combustibles y generen un mayor impacto en el cambio climático, están obligados a reducir o compensar las emisiones generadas. Y en este escenario, los países que no pueden actuar directamente, apoyan con la compra de certificados a aquellos territorios que desarrollan proyectos con energía limpia, en procura de cumplir con su compromiso ambiental.

Protocolo de Kioto

El Protocolo de Kioto es un instrumento de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), y un acuerdo internacional que tiene por objetivo reducir las emisiones de seis gases de efecto invernadero que causan el calentamiento global (dióxido de carbono, metano, óxido nitroso, hidrofluorcarbono, perfluorcabono y sulfuro hexafluorido). Se firmó en 1997, entró en vigor en 2005 y tuvo vigencia hasta el año 2012; entre 2012 y 2015 el mundo entró en una etapa de transición hasta la COP 21.

COP 21

Se denomina COP 21 o 21ª Conferencia de las Partes al encuentro de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático realizada en París en 2015. En el marco de esta reunión se definieron los Acuerdos de París y se ratificó el compromiso de los países para mitigar y reducir los efectos del cambio climático entre los años 2020 y 2030.

Caso Colombia

La contribución de nuestro país a las emisiones de CO2 mundiales es mínima con tan solo de 0,46% del total. No obstante, para los próximos años se estiman cerca de 180 millones de toneladas de CO2 producidas, en su mayoría, por los sectores de ganadería, agricultura, energía y transporte, siendo este último el más relevante por la utilización de combustibles fósiles.

En Colombia tenemos el compromiso de reducir en un 20%
nuestras emisiones de GEI para el año 2030.

Para el cumplimiento de este propósito se están implementando en los distintos sectores económicos Planes Integrales para la Gestión del Cambio Climático liderados por el gobierno nacional.

Con el objetivo de desincentivar emisiones, en la última Reforma Tributaria del año 2016 se reglamentó el denominado “impuesto al carbono”; con el cual, a partir de enero de 2017, los consumidores de combustibles fósiles deben pagar $15.000 (USD5 aprox.) por tonelada de CO2 emitido. Se excluyen de la norma, el carbón y el gas natural utilizados para generar energía eléctrica y para el consumo doméstico y. Por su parte, quien tenga la obligación de pagar este impuesto puede compensarlo para convertirlo en carbono neutro con la compra de CER’s.

La compra de Certificados de Reducción de Emisiones de Carbono que ponen a la venta las empresas promotoras de proyectos MDL, es una forma de compensación y genera un mercado de oferta y demanda. Este mercado se plantea cerrado para Colombia porque a partir de 2018 las empresas de nuestro país únicamente podrán compensar las emisiones de CO2 con proyectos que sean MDL colombianos.

La Reforma Tributaria también planteó un beneficio adicional para los proyectos de energía renovables no convencionales que sean registrados como MDL. Estos proyectos, además de poder vender sus certificados y compartir esos ingresos en beneficio de las comunidades de influencia, tendrán la exención del pago del impuesto de renta hasta por 15 años.

Para 2020 se estima en nuestro país una demanda de 152 millones de toneladas de CO2, de las cuales solo 45 millones estarían cubiertas con proyectos MDL ya existentes lo que representa una ventaja para las empresas con proyectos MDL, pues les abre la posibilidad de vender sus certificados a aquellas que tienen la obligación de pagar el impuesto.

Caso ISAGEN

En ISAGEN contamos con dos centrales hidroeléctricas registradas como MDL: Amoyá y Sogamoso. Durante el periodo que dura el plazo del registro de estos proyectos (7 años), se estima una generación de 10 millones de CER´s que podrían comercializarse en el mercado del carbono. De esta manera, en ISAGEN no solo estamos desarrollando proyectos de energía limpia sino que también estamos generando ingresos para impulsar nuevas estrategias de cuidado del medio ambiente.

Oportunidades de nuestra empresa
  • Venta de certificados en el mercado colombiano.
  • Desarrollo de proyectos con energías renovables no convencionales para ser registrarlos como MDL. A corto plazo podrían ser candidatos los proyectos que tenemos en La Guajira: Guajira I (municipio de Uribia), Guajira II (en Maicao) y Guajira III (en Manaure).
  • Registro de otros proyectos hidroeléctricos como MDL: los candidatos podrían ser Tafetanes y Palagua (en Antioquia), pequeños proyectos con generación hidroeléctrica.
Tu compromiso

Más allá del compromiso que tienen las empresas de otros sectores de la economía, el cambio comienza en cada uno de nosotros. Conoce cómo a través de acciones cotidianas reduces las emisiones de carbono.

*Fuente: Primer Encuentro sobre Energía Municipio y Calentamiento Global

Gotas de vida

En el 2016, formalizamos 13 acuerdos con 67 organizaciones comunitarias del oriente antioqueño, específicamente en la región del río Nare y el río Negro para promover una custodia por el agua en esta zona.

Atendiendo la iniciativa mundial del Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF) de coordinar una gestión por el recurso hídrico, en ISAGEN decidimos aprovechar este llamado para ejecutarlo en el oriente antioqueño, zona donde están ubicadas nuestras centrales hidroeléctricas San Carlos, Jaguas y Calderas, y donde detectamos una gran oportunidad de trabajo colaborativo con la región.

El objetivo de una custodia por el agua es contribuir a que las comunidades tengan una mayor consciencia de cuidado y que como empresa, tengamos un mayor conocimiento de la huella hídrica. En este trabajo de reconocimiento y de interacción con las comunidades, el diálogo ha sido primordial para involucrar a varios actores: jóvenes de la región, administraciones municipales, entre otros, quienes durante el proyecto han participado con propuestas novedosas relacionadas con el sentir y las preocupaciones del sector.


Custodia por el agua

El proceso de la firma de los acuerdos por la custodia del agua se realizó a finales del año 2016 en presencia de otras empresas del sector, administraciones municipales, autoridades ambientales y entidades del orden departamental y nacional que de alguna manera podían aportar a algunas de las propuestas realizadas por las comunidades.

Fue un trabajo conjunto y democrático en el que se trató de incluir la mayor parte de las preocupaciones de la comunidad. En total nos adhirimos a 13 acuerdos formalizados con el objetivo de mejorar el manejo, disminuir el impacto y compartir beneficios que proveen las cuencas de los ríos Nare y Negro. Los acuerdos se plantearon en cuatro temas claves:

Conservación de áreas protegidas

Fortalecimiento del Sistema Regional de Áreas Protegidas y formulación de algunos sistemas locales de áreas protegidas.

Tenemos un interés muy alto en este aspecto porque declaramos dos de nuestras áreas protegidas, como reservas forestales productoras protectoras: San Lorenzo y Punchiná, con las cuales estamos aportando a un corredor biológico con la reserva forestal productora Playas (central hidroeléctrica de EPM). Al ser corredor biológico los animales pueden pasar de un lugar a otro y tienen un espacio de bosque para su libre movilización, alimentación y reproducción. Esperamos en el corto plazo llevar este conocimiento a otras áreas que puedan declararse zonas protegidas.

En cuanto a la iniciativa de CORNARE denominada BANCO2 (esquema de pago por servicios de cuidado ambiental), ISAGEN definió trabajar sobre las áreas de la cuenca aportante a la Central Hidroeléctrica Calderas a partir de una preselección realizada por dicha Corporación, en la cual respaldamos el interés de los campesinos por conservar sus parcelas.

Finalmente, otra actividad de conservación de áreas resultó del interés que las comunidades han manifestado en hacer proyectos de ecoturismo, para lo cual en ISAGEN estamos estudiando la manera de realizar un fortalecimiento de las organizaciones comunitarias para poder lograrlo.

Agua potable y saneamiento básico

Propende por el fortalecimiento de los sistemas de acueductos comunitarios o corregimentales, de tal manera que a las personas se les preste un buen servicio en términos de calidad, cantidad y continuidad; así mismo, en términos de saneamiento básico, mediante propuestas de tratamiento de aguas residuales y manejo de residuos sólidos. Este es un proceso que estamos desarrollando desde hace tiempo y que ahora se fortalece más con los diálogos de la custodia por el agua.

Teniendo en cuenta que en ISAGEN ya veníamos trabajando en una serie de convenios de inversión complementaria en la región, relacionamos las actividades que se podían articular con los proyectos que surgieron a partir de la custodia por el agua. Es por esto que entramos a participar en el fortalecimiento administrativo de acueductos rurales para la óptima prestación del servicio y, en convenio con el CEAM (Corporación de Estudios, Educación e Investigación Ambiental), hemos trabajado en los acueductos del área de influencia de nuestros embalses.

Desarrollo rural

Nuestra participación está enfocada en la agricultura orgánica, el fortalecimiento de las comunidades para que trabajen en otras alternativas en aras de mantener y hacer productivos sus cultivos.

Se refiere al apoyo y fortalecimiento de los procesos de reconversión productiva. Estamos trabajando con COREDI (Corporación Educativa para el Desarrollo Integral), una institución educativa del oriente antioqueño, financiando proyectos de sus estudiantes para fomentar proyectos productivos que se puedan encadenar al proyecto marco. Adicionalmente, tenemos un convenio en el municipio de San Rafael sobre agricultura orgánica.

Participación ciudadana e incidencia política

Trabajamos con la participación ciudadana (instrumentos y mecanismos de participación, consultas populares, acciones de grupo y veedurías ciudadanas) en los proyectos que tienen incidencia sobre la comunidad. Hace parte de este tema un Diplomado en Incidencia Política que se está realizando con la Universidad de Antioquia, la Universidad Católica del Oriente y otras instituciones educativas.

Promovemos el proyecto de formación política ciudadana en torno a la custodia del agua, mediante un Diplomado en el que están participando las comunidades.


Luego de la firma de los acuerdos por la custodia del agua se conformó un equipo y se definió un cronograma para hacerle seguimiento a la ejecución en el corto y mediano plazo, a las actividades que nos habíamos propuesto. El convenio marco que tenemos entre ISAGEN y WWF es de cinco años y cada año se va firmando una vigencia distinta; en 2017 se firmó por dos años, con dos objetivos a cumplir:

  1. Divulgación de los acuerdos colectivos: apara que las personas e instituciones que no estuvieron involucradas conozcan el proceso.
  2. Conformación del comité de seguimiento: a cargo de una institución del oriente antioqueño llamada PER (Plan Estratégico Regional). Este comité agrupa a varias organizaciones del sector, para hacer seguimiento a los acuerdos de la custodia.

Durante el 2017 la ampliación del convenio con WWF nos ha permitido la realización de actividades que van paralelas a las acciones por la custodia por el agua:

  • Análisis de la variabilidad climática: observar cómo va a hacer la región para adaptarse a esta condición; es decir, cuál podría ser el impacto sobre los recursos hídricos en términos de cambio climático.
  • Identificación de los instrumentos para la gestión del recurso hídrico en la región: no solamente económicos y financieros o de tipo ambiental, sino enfocados a las líneas de financiación o de inversión de la banca que hay en la región, para impulsar el trabajo que estamos realizando con Bancolombia y otros bancos en el proyecto de BANCO2.
  • Articulación del sector para el desarrollo energético sostenible: esto se logra a partir de la realización de unos diálogos energéticos que nos permiten hablar con pequeños y grandes generadores o desarrolladores de proyectos en la región, para darle sostenibilidad al recurso y a la energía.
  • Convocatoria a instituciones públicas y privadas alrededor de la custodia por el agua en el oriente antioqueño: cada vez es más evidente la preocupación en términos de estrés hídrico y riesgo hídrico para la región, y aunque es todavía arriesgado hablar de un gran cambio, se percibe un avance en la forma de entender el entorno y de trabajar por su cuidado.

La firma de los acuerdos es un gran punto de partida; el punto de llegada, más que una custodia por el agua, es restablecer esos lazos de acción en la región entre autoridades locales, municipales, ambientales y convocar la mayor cantidad posible de actores en la región. La custodia por el agua en una región tan extensa y con tantos recursos hídricos y naturales por cuidar, exige un esfuerzo muy grande que solo se logra con la intervención de más empresas y personas. En este sentido, en el corto y mediano plazo, el reto es involucrar otros actores, aquellos que tienen una responsabilidad frente a la gobernabilidad del recurso hídrico y los que son grandes usuarios del recurso.

Testimonio
Omar Darío Rengifo Celis

Profesional Ambiental ISAGEN

“Mucha industria de Medellín se está yendo para el oriente antioqueño de una manera un poco desordenada con el imaginario de que los recursos naturales son ilimitados. Entonces pareciera que hay una gran competencia por el recurso hídrico, no solamente en términos de cantidad sino de calidad, lo que incide directamente en el agua de los embalses. Mientras más contaminación llegue, más problemas vamos a tener de plantas acuáticas (macrofitas acuáticas), de calidad de agua, olores en casas de máquinas, olores aguas abajo que evidentemente afectan a la comunidad. Entonces realmente si uno logra atender integralmente la cuenca en la parte alta va a solucionar muchos de esos inconvenientes. Esto se soluciona, en gran parte, gracias a las acciones que a partir de WWF se han ido desarrollando y en las que nuestra empresa se embarcó”.

Retos que potencian nuestra energía

En la actualidad, ISAGEN es una de las empresas a escala global que ha implementado el Protocolo de Sostenibilidad de la Asociación Internacional de Hidroelectricidad (International Hydropower Association IHA) en tres etapas del desarrollo de un proyecto de generación: preparación (estudio), implementación (construcción) y operación.

La IHA creó un protocolo de sostenibilidad que tiene como propósito permitir que los desarrolladores de proyectos de generación hidroeléctrica cuenten con una herramienta para evaluar su gestión en temas ambientales y de responsabilidad empresarial, contrastando las prácticas propias frente a estándares de la industria a nivel global.

Con el apoyo de la IHA, asumimos el reto de evaluarnos voluntariamente frente a los estándares en buenas y mejores prácticas definidos en el Protocolo de Sostenibilidad y de esta forma poder referenciar nuestra gestión en los diversos temas asociados con los proyectos hidroeléctricos.

El objetivo final de esta evaluación fue identificar oportunidades de mejoramiento y evaluar de qué manera podemos implementar mejoras y ajustar nuestra gestión para alcanzar mayores niveles de sostenibilidad en los distintos temas evaluados.

Es así como aplicamos el Protocolo de Sostenibilidad de la IHA para las tres etapas mencionadas, así:

  • Implementación: Proyecto Hidroeléctrico Sogamoso (Santander), en construcción. Septiembre a diciembre de 2013.
  • Preparación: Proyecto Hidroeléctrico Cañafisto (Antioquia), en elaboración del Estudio de Impacto Ambiental. Febrero a julio de 2014.
  • Operación: Central Hidroeléctrica Miel I (Caldas), con 10 años de operación. Marzo a julio de 2014.

Los resultados obtenidos en las tres evaluaciones fueron muy satisfactorios para nosotros, porque se evidenció que hemos adoptado estándares muy altos de sostenibilidad en las actividades que realiza asociadas con el desarrollo y ejecución de proyectos de generación de energía.

¿Por qué nuestro interés en evaluarnos?

Este tipo de evaluaciones nos permiten establecer unas referencias sobre nuestro desempeño a nivel de sostenibilidad frente a estándares internacionales, los cuales el Protocolo establece en dos niveles:

1. Buenas prácticas: se conocen como las medias o los mínimos internacionales aceptados en términos de sostenibilidad. En este nivel normalmente se cumple con los temas regulatorios.

2. Mejores prácticas: son las prácticas cuyos niveles de cumplimiento, implementación y logro de objetivos de sostenibilidad, van más allá del estándar y del cumplimiento de la regulación.

La aplicación del Protocolo de la IHA nos permite tener unos resultados imparciales y verificables, gracias a la revisión de la documentación, inspecciones y entrevistas que se realizan durante su implementación. Parte de la evaluación del Protocolo se basa en el cumplimiento de normas internacionales, lo cual permite verificar también como la normativa nacional se ajusta a esos estándares internacionales.



Niveles de puntuación de la IHA
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Proyecto Sogamoso

Obtuvimos una puntuación mayor o igual a tres en 16 de los 19 temas que se evaluaron y una puntuación de cinco, en siete de ellos. Dentro de los temas mejores evaluados se encuentran: comunicación y consulta, preparación y llenado del embalse, patrimonio cultural, adquisición, viabilidad financiera y beneficios del proyecto.

Proyecto Cañafisto

La puntuación fue mayor o igual a tres en 19 de los 23 temas, con el puntaje más alto en seis de ellos. Los aspectos de comunicación y consulta, gestión integral, evaluación de los beneficios del proyecto, emplazamiento y diseño, condiciones laborales y adquisiciones, resultaron con el mayor puntaje.

Central Miel I

Se evaluaron 17 temas y en 16 de ellos la calificación estuvo por encima de tres, con una puntuación de cinco, en siete de ellos. Biodiversidad, recursos hidrológicos, viabilidad financiera, condiciones laborales y del trabajo, beneficios del proyecto, gestión del embalse y regímenes de flujo aguas abajo fueron los aspectos mejor evaluados.

Además de los buenos resultados…

Implementamos planes de trabajo para cerrar brechas o mejorar los estándares en los temas en los que encontramos oportunidades. Sin embargo, este es un proceso continuo, que se va implementado en el tiempo, teniendo en cuenta que en temas de sostenibilidad siempre habrá posibilidades de mejorar.

Trabajamos con la IHA en otros aspectos tales como la medición y cuantificación de Gases de Efecto Invernadero en embalses, basada en la metodología desarrollada por la asociación y la UNESCO.
Más sobre IHA y nuestra relación con ellos

La IHA es una entidad sin ánimo de lucro conformada por distintas organizaciones y empresas; fundada en 1995 con el auspicio de la UNESCO, con el propósito de avanzar en el conocimiento de los distintos aspectos relacionados con la hidroelectricidad y promover la implementación de buenas y mejores prácticas en la industria, desde diferentes áreas que tienen que ver con el desarrollo de la hidroelectricidad, en aras de una mayor sostenibilidad.

Estamos vinculados a la IHA desde 2010, momento en el cual la asociación implementó las pruebas iniciales de aplicación del Protocolo en el Proyecto Hidroeléctrico Sogamoso; posteriormente nos hicimos miembros activos en 2012 y actualmente somos patrocinadores corporativos en categoría Oro. Desde 2012, adoptamos voluntariamente el Protocolo, sustentados en la importancia de evaluarnos frente a los estándares de sostenibilidad en el ámbito de la hidroelectricidad a escala internacional.

En el compendio de casos de éxito, publicado por el Banco Mundial y la International Hydropower Association, IHA, en el marco del Sexto Congreso de Hidroelectricidad llevado a cabo en 2017, se destacan las centrales Miel I y Sogamoso como referentes de mejores prácticas.